lunes, 23 de julio de 2018

Las mazmorras de Tetuán (Marruecos)


ENTREVISTA AL CATEDRÁTICO PR. MHAMMAD BENABOUD
El profesor Mhamamd Benaboud nació en  Tetuán  en 1950,  está  casado y es  padre de cuatro hijos. Estudió en la Universidad de Edimburgo y obtuvo su doctorado en  Historia Andalusí en 1978. Es actualmente profesor de enseñanza superior (C) en la Universidad Abdelmalek Esaadi,  de Tetuán y vice-presidente en funciones de la Asociación Tetuán Asmir. Es  Premio de Marruecos de las Ciencias Sociales y Humanas en 1983 y fue nombrado miembro corresponsal de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Ha publicado numerosos libros y artículos en revistas especializadas en árabe, español, inglés y francés sobre  historia andalusí y  sobre  el patrimonio cultural de la Medina de Tetuán. Ha dado conferencias en diferentes e importantes  universidades extranjeras, seminarios o cursos de Master.

                               LAS MAZMORRAS DE TETUAN

P. ¿Existían  ya las mazmorras  cuando llegó Al Mandari a Tetuán  a finales del Siglo XV?  ¿Y se sabe quién y cuándo mandó construirlas?
R. Las mazmorras de Tetuán existieron antes de la llegada de  Ali Al Mandari,  como una red de cuevas subterráneas naturales.  Se desarrollaron probablemente porque hay fuentes de agua subterráneas en diferentes partes de la ciudad de Tetuán y hasta en las afueras. Estas cuevas subterráneas existen no solamente bajo la Medina de Tetuán, sino también bajo el Ensanche, y pueden ser identificadas gran parte de las mismas;  sin embargo, aunque existieron antes de Ali Al Mandari, estas cuevas han tomado otro significado a partir de la reconstrucción de Tetuán por su fundador.
A principios  del siglo XVI, las mazmorras fueron utilizadas para otros fines como ,por ejemplo,   almacén de trigo, pero sobre todo, una parte al menos de la red  fue utilizada como prisión subterránea. Esto no empezó hasta el siglo XVI y tenemos varias fuentes históricas que documentan este fenómeno, que se prolongó  hasta  el siglo XIX.
En realidad, las cuevas existieron aunque  fueron adaptadas para nuevos fines. Las mazmorras de Tetuán tienen su particularidad, pero se trata de un fenómeno mediterráneo. Prisiones subterráneas de este tipo existieron en Portugal, España, Italia, Egipto y Argelia. Cervantes, por ejemplo estuvo cautivo  en Argel en una prisión de este tipo. Pero, efectivamente, fue a partir del periodo de Al Mandari cuando el papel de estas mazmorras  destacaron como una prisión subterránea y cobraron más importancia en el contexto mediterráneo.
P. Hassán Ben Muhammed, León “el Africano” –que no era africano porque nació en Granada en  l488- en su  interesante  obra “Descripción de África” dejó escrito que en su visita a Tetuán había visto 3000 cautivos  cristianos en las mazmorras. Y en el mismo siglo XVI.   franciscanos españoles y   jesuitas portugueses  que visitaron estas mazmorras, también  hablaban de  que en ellas había   un número  de cautivos  cristianos, -en su mayoría españoles y portugueses por la proximidad de sus aguas-- que oscilaba entre los 3.000 y 5.000 ¿Es posible que hubiese  en las  mazmorras tal cantidad de  personas? Y, de ser cierto, ¿podríamos decir que  las Mazmorras de Tetuán en su época eran  las más importantes y de mayor actividad de todo el  Mediterráneo?
 R. Hay fuentes españolas y portuguesas de la época que tratan el tema de las mazmorras.  También hay estudios publicados por historiadores serios de un nivel académico respetable que han investigado el tema, como el profesor Guillermo Gozalbes Busto,  que ha publicado un capítulo de su libro Los Moriscos en Marruecos, bajo el titulo Las Mazmorras de Tetuán. Los historiadores no se ponen  de acuerdo sobre la cifra que cita  en su obra  León el Africano,  también conocido en la historiografía árabe como Hasan al Wazzán. Mientras que algunos aceptan el número de 3000, otros dicen que el número original era 300, pero que el copista añadió un 0.
Lo que hay que destacar,  en mi opinión, es que las fuentes de la historia de Tetuán durante el siglo XVI no eran abundantes ni sólidas en comparación con épocas posteriores. Tenemos muy pocas fuentes  fidedignas para la segunda parte del siglo XVI. Por eso es difícil llegar a conclusiones definitivas acerca de muchos detalles. Sin embargo, sí es seguro  que estas mazmorras han desempeñado  un papel muy relevante en el contexto de la confrontación marítima de Tetuán no solo como ciudad, sino también como un pequeño estado independiente que luchó contra los ibéricos con el fin de preservar su autonomía.
Además de las fuentes históricas, las mazmorras de Tetuán aún existen. He dirigido un libro colectivo  publicado en francés titulado Tétouan, mémoir de l’histoire d’une cité , publicado por una editorial italiana, en el cual el profesor Rodolfo Gil Grimau publicó un capítulo sobre las mazmorras con fotos inéditas de las mismas tomadas por un fotógrafo profesional. La primera cadena de televisión marroquí televisó  una entrevista que me hicieron  y fue la primera vez que las mazmorras de Tetuán  salieron a la luz.
En su época las mazmorras  de Tetuán tenían una gran importancia, además por tener características originales propias. En el libro que he mencionado sobre las mazmorras   destaco  también   el sistema subterráneo de agua tradicional llamado Skundo  y además el cementerio histórico musulmán como patrimonio subterráneo, un elemento  que se
P. En 1922, el arqueólogo Luis César de Montalbán baja a los subterráneos por la claraboya abierta en el piso de la calle Metamar  o Mazmorras  y se iniciaron trabajos de limpieza y exploración de las mazmorras, basándose en un informe del ilustre historiador y arqueólogo Manuel Gómez Moreno,  y redactó un informe que posteriormente se publicó  ¿Llegaron a  culminarse  las obras de  acondicionamiento de las mazmorras?
R. Efectivamente, ese informe es muy interesante y fue traducido al árabe por la profesora Hasna Daúd, hija del historiador tetuaní Muhammad Daúd. Ese trabajo arqueológico no fue seguido por otros.  Necesitamos otros proyectos arqueológicos para explorar todas las partes que constituyeron  las mazmorras y no solo la iglesia de las Mazmorras.
La Asociación Tetuán Asmir lleva años reclamando la creación del museo de las mazmorras de Tetuán. El Ministerio de Cultura lanzó el proyecto, pero luego fue abandonado. Lo que se necesita es:  primero, una limpieza de la iglesia, luego la consolidación, porque el techo de ciertas partes de la iglesia constituye un peligro para las tiendas y las casas que han sido construidas sobre parte de la iglesia de las mazmorras como resultado de la filtración del agua. Y finalmente, se necesitaría un estudio para la concepción del museo y su equipamiento. No pienso que el proyecto fuese muy costoso  y podrá atraer muchos visitantes, pero aún no hemos logrado convencer  a los responsables, sobre todo del Ministerio de Cultura, de  que el proyecto merece la pena.   El Ayuntamiento de Tetuán alquiló la Casa Ben Marzuk situada en la Calle Ahfir, justo sobre la iglesia de las mazmorras, para servir como parte del museo y desde donde se podrían llevar a cabo las obras de restauración. Se trata de un proyecto de gran interés por varias  y obvias razones.
Primero, las mazmorras de Tetuán y sobre todo la iglesia de las mazmorras, son de un gran interés histórico. Segundo, la situación de la iglesia de las mazmorras en el corazón de la Medina de Tetuán, podría atraer muchos visitantes a la medina, porque para llegar a las mazmorras habrá que cruzar la mitad de la medina desde cualquier dirección. Tercero, un museo de las mazmorras, sería algo maravilloso, porque será otro museo más creado después de la Independencia junto al Museo Luqach para el Patrimonio Religioso y el Museo del Nacionalismo en el Norte de Marruecos.
P. El prestigioso arquitecto Carlos Ovilo Castelo, autor del singular edificio de la estación de ferrocarril  de Tetuán,  bajó con Montalbán e hizo un plano de las mismas a escala de 1:100  y que éste reprodujo en su informe, pero incomprensiblemente omitió decir el tamaño original del plano, por lo que ha sido imposible calcular  la extensión real de estas mazmorras. ¿Se  ha podido localizar dicho plano, si es que existe aún, y se tiene idea aproximada  de la superficie que ocupan    las mazmorras?
R. Se ha publicado un dibujo aproximado de las mazmorras que se extendían desde la iglesia que está perfectamente identificada, además de una puerta de entrada en la Calle de las Mazmorras entre una lechería y una tienda de café Carrión. La iglesia está  situada  5 metros debajo de esa puerta, que ha sido cegada. Dentro de un proyecto de un Máster de Arquitectura llevado a cabo por el profesor Bernardo Líndez Vilches, de la Escuela Superior de Ingeniera de la Edificación de la Universidad de Granada, han medido la superficie de la iglesia, que es de unos 90 metros cuadrados.
P. Parece lógico suponer que la  superficie total de las mazmorras  de Tetuán es  bastante superior a la que  se recoge en el plano de Ovilo, que  se refiere exclusivamente  a   las que Montalbán pudo explorar   ¿Existe  información fidedigna   sobre su dimensión total?  ¿Y es cierto que ocupan todo el subsuelo de la Medina?
R. No se puede determinar con exactitud la dimensión exacta de la superficie de las mazmorras, aunque se sabe que cubren una parte extensa de la Medina y parte del Ensanche.  Cuando yo entré, observé que habían construido un muro con  ladrillos en una parte que fue conectada con el resto de las mazmorras. En otra parte, hay un agujero donde puede caber una persona, pero no se conoce  su itinerario. Se sabe que hay cuevas que formaron parte de las mazmorras en diferentes zonas  de la medina, pero no hay un plano fijo. En realidad, esto difícilmente se puede resolver sin un estudio arqueológico, porque no se trata simplemente de identificar cuevas subterráneas en diferentes partes de la medina, como en el Barrio de Mellah al Bali, por ejemplo. Habrá que comprobar si han tenido funciones atribuidas a las mazmorras.  O sea, cuevas subterráneas hay en muchas partes de la Medina y del Ensanche de Tetuán, debido a la formación geológica de las piedras del Monte Dersa,  sobre  cuya ladera  fue construida la ciudad.
P. Los esclavos cautivos vivían en condiciones infrahumanas, sin embargo el sultán autorizaba  a religiosos cristiano  a descender  a las mazmorras a confortar a los enfermos y a oficiar misa ¿no le parece curioso  que  se construyeran capillas  en las mazmorras y   que fuesen utilizadas para el culto católico?
R. El historiador debe reconstruir lo que había según las fuentes. Las capillas están allí, yo las he visto personalmente. Además hay referencias a las visitas de los religiosos cristianos. Estos religiosos también hicieron de mediadores para la liberación de los presos. Se pagaba para su liberación. Esto era una práctica corriente en todo el Mediterráneo. Los musulmanes deben respetar el derecho de los cristianos y los judíos a conservar su religión, con un estatuto legal bien definido, el de Ahl Al Kitab y eso también era corriente en otras tierras islámicas llamadas Dar el Islam. Por eso, se puede construir iglesias y sinagogas en tierras musulmanas. Hay que tomar  en consideración que el puerto de Tetuán era uno de los puertos más importantes de Marruecos, sobre todo durante los siglos XVII y XVIII y la primera mitad del  XIX. Este puerto formaba parte de la red comercial  del Mediterráneo y llegó a tener relaciones muy importantes con los puertos de Marsella en Francia, Gibraltar y hasta Livorno  en Italia. Durante los siglos XVI y XVII  el comercio y la guerra marítima iban a veces de la mano. No se veía ninguna contradicción. La solución  del problema de los presos era la negociación para su liberación. Las circunstancias también cambiaron, desde el período de Al Mandari a la época de los reyes alauitas.
P. En 1860, un joven Pedro Antonio de Alarcón escribía: “…llama la atención de los estudiosos de las mazmorras la existencia de altares y hornacinas a modo de capilla…”  Es posible que hubiese más de una capilla en las mazmorras?
R. Efectivamente, hemos podido comprobar directamente que hay más de un altar y hornacinas a modo de capilla. Hemos tomado fotos que han sido publicadas en el libro que he mencionado  y yo tomé fotos que  pueden verse  en mi página web sobre Tetuán (www.gotetouan.com) y que os invito a visitar. He discutido este punto con el profesor Líndez Vilches,  de la Universidad de Granada y otros arquitectos cuando nos han dado el permiso para entrar, y me han explicado que los presos portugueses provenían de varias aldeas y tenían diferentes santos así que cada grupo quería adorar su santo con gente de su pueblo. Esto, según ellos, explica por qué hay más de una capilla en la iglesia de las mazmorras.
Hay que considerar también que se trata de una pequeña iglesia, construida bajo tres cuevas, conectadas con puertas abiertas o aperturas que conducían la una hacia la otra. A veces se utilizaron ladrillos para consolidar o dar una forma a ciertas partes de la iglesia. Hay un pozo dentro y otros elementos de la iglesia original. También aún se conservan algunos elementos de la iglesia original como un unas verjas  de hierro de unos 70 centímetros cuadrados para cerrar las aperturas en el techo, algunos artículos de cerámica, además de restos de  lozas que  decoraban las capillas. Todos estos artículos aún están en la iglesia y hemos tomado  fotos de ellos.
Es de destacar la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores,  del siglo XVI, situada a cinco metros bajo el corazón de la Medina musulmana de Tetuán, que yo considero algo singular   y que no creo que exista en  ninguna otra parte del mundo.

P. ¿No cree  que las mazmorras  de Tetuán  bien  merecen  también la consideración de Patrimonio  de la Humanidad?
R.  Puesto que toda la Medina de Tetuán fue clasificada patrimonio mundial por la UNESCO en noviembre de 1997, las mazmorras de Tetuán pueden ser incluidas entre los monumentos de esta ciudad que mayor interés, junto a otros como el cementerio musulmán, que es  parte integral de este patrimonio mundial. Además, la creación de un Museo de las Mazmorras sería  muy importante para la zona por varias razones. Primero, las mazmorras pueden tener un gran interés tanto para los marroquíes como para los españoles y los portugueses. Segundo, las mazmorras tienen un gran interés como un fenómeno que se extendió a través de diversas partes de  Mediterráneo. Tercero, mientras que las cárceles  subterráneas de los países europeos eran prisiones donde se encarcelaban a  musulmanes de Marruecos y de otros países y regiones del Mediterráneo, en las mazmorras de Tetuán, se recluían  cristianos –mayoritariamente españoles y portugueses-. Las mazmorras de Tetuán son únicas  en su género en Marruecos. Las mazmorras  subterránea de Meknes era  otra  cosa y en otra época. Además, habrá que destacar el interés de las mazmorras como parte de una ciudad andalusí fundada en Marruecos por un granadino. O sea, mazmorras andalusís en tierras marroquíes, solo existen en Tetuán. Y a pesar de todo esto, el proyecto de un museo de las mazmorras de Tetuán ha sido enterrado por el Ministerio de Cultura aunque había formado parte de una serie de proyectos inaugurados por su Majestad el Rey Mohammed V durante su visita histórica a la Medina de Tetuán en diciembre de 2011.
P. En 1957, ya con la independencia de Marruecos, visitaron las mazmorras dos periodistas españoles  acompañados por el arquitecto Alfonso de Sierra Ochoa ¿nos puede decir algo sobre  el resultado esta visita, y  si sirvió para algo?
R. No estoy al tanto de esta visita, pero está claro que no tuvo consecuencias importantes porque el proyecto de las mazmorras no se ha lanzado aún. Sin embargo, otros han visitado las mazmorras más recientemente, por ejemplo, el reportaje de la primera cadena de televisión marroquí que he mencionado anteriormente y que todavía  puede verse en internet. Lo había colgado y en mi Facebook. También he acompañado a un fotógrafo francés para tomar las fotos que se publicaron en nuestro libro colectivo, Tétouan, mémoir de l’histoire d’une cité. Hemos entrado numerosas veces para detectar problemas de filtración de agua durante la ejecución de los trabajos para la renovación de las redes de saneamiento por la sociedad Amendis,  como miembro del comité de seguimiento de los proyectos de la Medina inaugurados por el Rey de Marruecos  y que se realizaron bajo la dirección del Wali de Tetuán. No se trata de visitar las mazmorras, sino de lanzar el proyecto para la creación de un museo de las mazmorras.
P. Desde hace ya años existe un Proyecto de Rehabilitación y Restauración de la Medina,  que apoya su Majestad  Mohammed VI, sin embargo no se ha hecho  aún nada y ya  urge la iniciación de las obras en defensa de la Medina, que es Patrimonio de la Humanidad. La limpieza y acondicionamiento de las mazmorras  auspiciaría el desarrollo   del turismo en la Zona, favoreciendo muy sustancialmente  la economía   tetuaní, ¿sabe  usted si se ha hecho alguna gestión ante la Junta de Andalucía, solicitando  ayuda técnica y financiera para llevar a buen fin el proyecto?  Y siendo la Medina  Patrimonio de la Humanidad ¿No cabría también la posibilidad de solicitar algún tipo de ayuda  a la UNESCO?
R. No se ha hecho ninguna gestión ante la Junta de Andalucía, por dos razones: la primera es que el programa de cooperación que hay entre la Junta y la Comuna Urbana de Tetuán, o sea, el Ayuntamiento de Tetuán,  es la Comuna  la que debe escoger los proyecto a ejecutar por  la Junta, pero la  Comuna no ha presentado tal petición porque el Ministerio de Cultura había pretendido preparar ese proyecto y financiarlo. Durante un par de años, presentó el proyecto en reuniones oficiales,  pero lamentablemente se dio marcha atrás.
En cuanto a la UNESCO, esta organización ha clasificado la Medina de Tetuán como patrimonio mundial, pero eso no supone un compromiso para contribuir financieramente a la restauración de los monumentos históricos. En realidad, la UNESCO no ha financiado ningún proyecto de restauración en Tetuán y no piensa hacerlo.
El problema es que el Ministerio de Cultura,  que se había comprometido oficial y públicamente a restaurar las Mazmorras de Tetuán, ha dado marcha atrás sin explicación alguna. El problema no es económico, ni de falta de conocimiento sino  de una pésima gestión de la Medina de Tetuán y de su patrimonio cultural mundial.

P.¡Ojalá! que más pronto que tarde se inicien los trabajos de  rehabilitación y restauración de la Medina  ¿Cree   usted que algún día podremos disfrutar de una Medina espléndida,  visitar sus enigmáticas mazmorras  y que el proyecto del Museo de las Mazmorras  sea una realidad no lejana?
R.    Algunos trabajos de rehabilitación están en marcha. Por ejemplo, el proyecto para renovar la infraestructura de la Medina ha sido realizado en gran parte. La red subterránea ha sido renovada en casi toda la Medina. Algunas de las calles comerciales más importantes como la Calle Al Ayun de más de un kilómetro, la Calle Trankat, la Calle Sluqiya, y gran parte de las calles alrededor de la Plazas de la Ghersa el Kebira y la  de Zaouia Raisuniya, han sido restauradas. Sin embargo, quedan otras por terminar. También hace falta lanzar algunos de los proyectos más importantes que estaban incluidos en los que se iban a realizar entre  2011 y  2014, como la restauración de los arcos colgados en las calles que sirven de  suporte de los muros de las casas, la restauración de los sabats y, por supuesto, la creación del Museo de las Mazmorras de Tetuán.
P. Tengo entendido que la Asociación  Tetuán Asmir está siendo muy activa en la divulgación y defensa del citado proyecto. Y finalmente,  como miembro fundador y vice-presidente de Tetuán Asmir  en funciones, le pregunto: ¿cuál es el objetivo de  esta Asociación?
R. Respondo a la primera parte de la pregunta: efectivamente,  venimos siendo muy activos, pero no hemos tenido suerte esta vez. La Asociación Asmir después  de la invitación de su Majestad el Rey Muhammad  VI fue a  visitar la Medina de Tetuán,  que tuvo como consecuencia: primero, la respuesta positiva inmediata del Rey y la realización de su visita en diciembre de 2011; y luego,  la firma de un acuerdo para lanzar una serie de proyectos ambiciosos para la restauración y  rehabilitación de la Medina. Algunos de estos proyectos se han realizado, otros se están realizando y otros, como el proyecto del Museo de las Mazmorras no se ha ejecutado. Por el momento, no veo que se vaya a lanzar en el futuro inmediato.  Sin embargo, la Asociación Tetuán Asmir continuará reclamando  la realización de este proyecto tan importante y de otros relacionados con la conservación de la Medina de Tetuán.
 En cuanto a la segunda parte de la pregunta, debo decirle que la asociación Tetuán Asmir ha tenido un papel destacado desde su fundación,  en 1995,  para la conservación de la Medina de Tetuán. Primero, hemos tenido un papel importante para generar  una conciencia de la importancia de la Medina de Tetuán. En 1995 hablar de la conservación de la Medina de Tetuán era algo casi desconocido. Para eso tenemos más de 150 publicaciones en árabe, español y francés sobre Tetuán, hemos organizado muchos encuentros culturales para tratar problemas de la Medina, tenemos una página web interesante sobre el patrimonio cultural de la Medina de Tetuán (www.gotetouan.com) y hemos participado en otras páginas web internacionales como el proyecto de la Biblioteca del Congreso y la Unesco sobre una biblioteca digital mundial (www.wdl.org), hemos editado una serie de CD-Roms interactivos sobre la Medina de Tetuán, hemos lanzado numerosas campañas para conservar monumentos históricos y fundar museos como el Centro de Arte Moderno o el Museo Luqach del Patrimonio Religioso y el Museo del Nacionalismo en el Norte de Marruecos,  y recurrimos a diferentes medios de comunicación para divulgar nuestras ideas. En fin, son muchas nuestras actividades para la conservación del patrimonio. Y también tenemos un proyecto interesante que consiste en la conservación del Cementerio musulmán de Tetuán, que es una extensión de la Medina, y  que incluye la restauración de los mausoleos de los Muyahidines granadinos que fundaron Tetuán a finales del siglo XV y comienzos del XVI. Las cúpulas de algunos de estos monumentos tienen características idénticas  a las que hemos encontrado en  cúpulas  de la Alhambra de Granada. Utilizamos técnicas tradicionales de restauración,  además de nuestro enfoque pluridisciplinario.

      El gran problema que tenemos es que algunas instituciones oficiales,  tanto marroquíes como españolas,  que han colaborado con nosotros para la realización de algunos proyectos,  no están aun totalmente convencidas de los beneficios de colaborar con la sociedad civil. Si cambian de actitud, podremos avanzar mucho  porque nuestra colaboración,  algunas instituciones españolas,  como la Junta de Andalucía,  y marroquíes,  como la propia Comuna Urbana de Tetuán, han dado sus frutos a un nivel limitado. Esperemos que sea más activa y positiva  esta actitud. Pero en realidad, esto también depende de los individuos que ocupan los cargos administrativos relacionados con la conservación del patrimonio. Por ejemplo, nuestra colaboración con el Wali ha dado sus frutos, pero no ha sido así con los responsables de  otras instituciones,  que deberían tener un papel mucho más activo en la gestión y  conservación de la Medina de Tetuán.
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Julio Liberto Corrales






Artículos publicados en la revista "La Medina"

HOMENAJE AL  DR. LOMO GODOY
Sé humano, muy humano, y haz de tu profesión, no un modus  vivendi: sí un culto, un sacerdocio, un apostolado”. Con estas hermosas palabras definía el Dr. Lomo Godoy su profesión de médico, que  apasionadamente ejercía y que  a nadie como a él se le podrían aplicar con más merecimientos tales principios. 
Eduardo Lomo Godoy nace el 13 de diciembre de 1880 en Santa Isabel de las Lajas, provincia de Santa Clara (Cuba), donde  había sido  destinado su padre en 1870; es pues, un criollo, es decir,  un español nacido en una de las colonias americanas,  o sea,  algo así como la mayoría  de nosotros, cambiando América por África.
Domingo Lomo García, padre de Eduardo,  era  un  bizarro mocetón riojano,  que había ingresado  muy joven en el Cuerpo de la Guardia Civil, alcanza   en 1887 el grado de Coronel después de haber sido condecorado  por mérito de guerra con varias cruces y  medallas,   y ese mismo año fue nombrado Alcalde de Matanzas. Con anterioridad  --en 1876—se casa con Cecilia Godoy, hija de un  banquero. A raíz de la pérdida de Cuba  –con Puerto Rico las  dos últimas colonias americanas-- regresa a España.
Eduardo estudia Medicina en  Madrid e ingresa en  la Academia Médico Militar, de Segovia.   Se doctora  como cirujano en Madrid   en el año 1907 y en 1910 contrae matrimonio con  María Fernández de Cañedo y Zorrilla de San Martín, de cuya unión nacen      dos hijos –Luis y Maruja--. Luis estudia  también Medicina y se  especializa  igualmente como cirujano.                                      
En 1913 un joven teniente de Sanidad Militar se incorpora a la guarnición de Melilla, donde  destaca por su abnegada entrega y  laboriosidad.  Pronto demuestra su sabiduría médica   y   además unas    excelentes dotes organizativas; y  se le encarga la organización de la  Servicios Sanitarios  Civiles de la ya designada  capital del Protectorado: Tetuán. Y el General Gómez-Jordana, Alto Comisario de España en Marruecos, le ofrece la  jefatura de  la Sanidad de Marruecos, que él rechaza, alegando con su habitual modestia: “yo soy un sencillo hombre de quirófano”. Fue el principal promotor y creador del primitivo Dispensario Municipal de la ciudad, que tan  excelentes servicios prestó  a la sociedad tetuaní.
En 1917  fue el encargado de la organización e instalación del Hospital Civil de Tetuán  --–posiblemente su obra más destacada—y  por Orden Ministerial del 29 de septiembre de 1919, en cumplimiento de una Orden Real,  se le nombra:   “…Director del Hospital Civil de Tetuán con tres mil quinientas pesetas de sueldo y otras tres mis quinientas de gratificación anuales…”.  
Su humanidad y su pasión por la medicina provocan  que su horario de trabajo se prolongue  hasta  bien avanzada  la noche. Es un hombre de una singular simpatía y lleno de humor, que transmitía a los enfermos una fe ilimitada con su simple  presencia.  S e convierte así  en médico de cabecera de innumerables familias españolas, marroquíes e israelitas, y visita diariamente  unos cuarenta enfermos, muchos de ellos sin recursos económicos, y a los que atiende sin cobrar nada,  percibiendo en pago la gratitud o y el cariño de los enfermos,  que él valora y aprecia  más que el dinero.
La esposa del Dr. Lomo, aún joven, padecía de un reumatismo degenerativo incurable y se veía  obligaba a andar con muletas. Él se quejaba amargamente  lamentándose: “He salvado muchas vidas, he curado a miles de enfermos y, sin embargo,  desgraciadamente,  no he podido hacer nada para curar a mi  mujer”.
En 1950,  se jubila  tras cumplir 70 años  de edad, ya Comandante, y después de una fecunda y humanitaria labor  de más de cuarenta años  --treinta de ellos como director del Hospital Civil de Tetuán-- pero   ante la  clamorosa petición popular decide permanecer en su puesto durante tres años más; y  en 1954, a propuesta de la Alta Comisaría, que recogió el deseo unánime de entidades, corporaciones y particulares, el Estado Español    le concede la Medalla de Mérito al Trabajo, cuya presea fue costeada por suscripción popular,   y  al ser  numerosas  las personas con escasos medios económicos  deseosas de  contribuir,  acordaron que la donación máxima fuese de  cinco  pesetas. Donaron ricos y pobres, tanto españoles como marroquíes  e israelitas, y se dieron no pocas anécdotas: familias pudientes donaron dicho importe cada uno de sus miembros; otros,  de familia menesterosa, haciendo un esfuerzo económico y profundamente agradecidos se sentían satisfechos donando una  pequeña cantidad.  La medalla le fue impuesta por el Alto Comisario, Teniente-General García-Valiño, seguida de un homenaje con asistencia de  numeroso público, que le expresaron su simpatía, afecto y agradecimiento por la impagable labor que realizó en Tetuán.
Casi a pesar suyo –nunca anheló honores-- en 1930 se le concede la Cruz de Mérito Militar, en 1933 la Medalla Africana, en 1936 Orden de la República, en 1944 Cruz  Caballero de Mérito Civil; y en 1961 ingresa en la Orden de África y en la Orden Civil de Beneficencia, ambas a título póstumo.
Las limitaciones propias del Boletín impide extenderse en el contenido de este homenaje al Dr. Lomo, pero creemos que hay situaciones y anécdotas –su humanitaria  y  hermosa  labor en Marruecos también lo exigen-- que no debemos ni podemos ignorar. Haremos sólo una breve referencia de algunas de ellas.
Alrededor de 1918, el célebre  Raisuli, enfermo de hidropesía, que produce graves trastornos funcionales, encontrándose mal pidió que fuese el Dr. Lomo a atenderlo. Éste fue y como no regresaba, temiendo que hubiera sido secuestrado, fueron a por él. Se lo encontraron tan tranquilo charlando con El Raisuli. Ante el asombro de los “rescatadores”, Don Eduardo les dijo: “Estoy perfectamente, lo que pasa es que con la caza que hay en esta zona si no venís a por mí yo de aquí no me muevo”. La caza era su  otra  gran pasión.
En septiembre de 1920, por orden del Alto Comisario, acompaña a Madrid  a Mohammed Torres,  bajá de Tetuán y destacado político marroquí,   aquejado de fuertes dolores y que iba a ser sometido a una  delicada operación en la capital de España. Y en julio de 1926, tras una complicada operación  quirúrgica al chej de Beni Urriaguel, le extrae un cálculo que pesa 325 gramos, el mayor conocido hasta esa fecha, que es enviado a la Academia de Urología.
En una  entrevista al Dr. Lomo  publicada en el diario “Heraldo de Marruecos” en mayo de 1935 y realizada en el mismo hospital –parte de ella en el mismísimo quirófano—se sorprende el entrevistador de que Dr. Lomo, auxiliado por un solo médico --su hijo Luis, que también es cirujano– y un par de enfermeros como ayudantes   pueda hacer   cuatro operaciones: dos mujeres, de catarata; otra, de un tumor en el hígado; y un hombre marroquí, de hidrocele. Todas ellas fueron realizadas satisfactoriamente y, según informa el periódico, en un tiempo de ¡una hora y catorce minutos. Asombroso!
A pesar de las incontables horas de trabajo que dedica a la Medicina, aún tiene tiempo –diríamos mejor, capacidad de trabajo—para  atender compromisos sociales. Fue  socio fundador del equipo de fútbol “El Español”, que militó en tercera división, participó en la creación  del Atlético Club de Fútbol  de Tetuán y alcanzó la  presidencia  en el año 1933, socio fundador del Casino Español, del que fue Presidente durante décadas hasta su marcha a España. También presidió   la Asociación de Caza. En todos estos cargos, que ejerció simultáneamente, por su  afabilidad y demostrada competencia  consiguió el afecto, simpatía y admiración  de  todos sus socios.
El Hospital Civil de Tetuán,  huérfano de nombre propio y  conocido como hospital español, del que el Dr. Lomo fue uno de sus creadores y su único director hasta su jubilación, bien merecía llevar su nombre; y puesto que conserva la  titularidad española  aún  podría y debería  llevarse a efecto, en reconocimiento a toda una vida de entrega  al servicio de España.
El Dr. Lomo Godoy regresa a Madrid en 1958, donde fallece el 6 de abril de 1961 a los 80 años de edad.  Sus numerosos amigos de  Tetuán lloraron su muerte. Don Eduardo, al terminar este pequeño homenaje permíteme que te tutee y que te llame Don Eduardo como te llamaban cariñosamente tus pacientes, hiciste sobrados méritos para alcanzar la gloria aquí  en la tierra,  y   lo lograste.  Seguro que  cuando  llegaste ahí arriba  con el zurrón repleto de buenas obras  te abrirían las puertas del cielo y estarás gozando de la mejor de las glorias. Aquí también estarás siempre  presente porque  los hombres como tú son inmortales.   Julio Liberto Corrales

Artículos publicados en la revista "La Medina"


  ENTREVISTA A CASILDA VARELA AMPUERO
Entrevistamos a Casilda Varela Ampuero, hija del Excmo. Sr. Don Enrique Varela Iglesias, Alto Comisario de España en Marruecos (1.945-1.951),  que fue muy querido y apreciado tanto por españoles como marroquíes; y de Doña Casilda Ampuero y Gandarias,  perteneciente a una notable familia vasca de Neguri y destacados empresarios y financieros. En el año 1.977 contrae matrimonio con Paco de  Lucía, del que tuvieron tres hijos. Veinte años después se divorciaron, aunque siguieron manteniendo unas muy cordiales relaciones.
Queremos agradecerle   a Casilda la su acogedor recibimiento  y su disposición para  la entrevista, que  se celebra en su encantador chalet de Mirasierra, acompañados de su no menos encantadora hija Lucía,  y después de una amena charla con  la comparsa de unos deliciosos té con hierbabuena.
P.- Al primer colegio que asististe, obviamente, sería en Tetuán ¿Recuerdas el nombre del colegio y a algunas de tus amigas de esa época?
R.- Mi primer colegio-guardería fue  la Alta Comisaría, un mundo mágico para una niña con fantasía y curiosa como era mi caso; así que  no asistí al  colegio hasta llegar a Madrid.
P.- ¿Tu niñez en Tetuán fue feliz o, tal vez, las exigencias del protocolo  y de seguridad   te impedían jugar libremente  con tus amiguit@s?
R.- Mi niñez fue  atípica. De mis tenues recuerdos precisamente el concepto de niña “distinta” fraguó en mi subconsciente. Recuerdo la Jaima de Río Martín, donde jugábamos en una “jaula de oro” y los niños nos miraban  desde fuera…Los coches oficiales en los que viajábamos rodeados de motoristas… y tantas cosas que otros niños no tenían. La verdad, cuando eres una niña de apenas 5 años lo distinto te agobia.
P.-Tu padre, a quien el mismísimo Franco respetaba y hasta temía,  y que tuvo el atrevimiento de pedirle su dimisión y que restaurara la monarquía con Don Juan de Borbón como rey, no sé yo por qué, pero tengo la impresión de que era todo un padrazo ¿o me equivoco?
R.-  Mi padre era mi ídolo. Todavía recuerdo cuando aparecía por el pasillo y venía hacia mi cuarto llamándome  chati,  monati o rati. Era muy gaditano, vivo de genio y al mismo tiempo alegre y cariñoso. No mires a las lechuzas que da mala suerte, me decía porque yo tenía fijación por una que solía ponerse en un árbol  del jardín del palacio de Tánger… Pocos recuerdos pero cimentando la seguridad en una niña que se sentía querida y protegida.
P.- En Londres, en 1.972, conocí a tu tío materno, Don Pedo Ampuero y Gandarias, entonces Consejero del Banco de Bilbao, y puedo asegurarte que era un perfecto caballero, encantador y de trato muy afable ¿Tenía también tu madre tan buen carácter como  su hermano Pedro?
R.- Sí,  mi madre  también tenía muy buen carácter, era una persona con gran sentido del humor, inteligente y muy culta
P.- Creo que aún no habrías cumplido los seis años cuando sufriste el duro golpe de la prematura muerte de tu  querido padre (había sobrevivido a seis heridas graves de guerra y una “simple” y traicionera leucemia se lo llevó). ¿Recuerdas cómo viviste aquel inesperado  y triste acontecimiento?
R.- Era  yo muy niña y apenas recuerdo su muerte.  Fue  en Tánger, era Semana Santa y estábamos de vacaciones en el Palacio del Monte, y allí llegó  la leucemia con su guadaña… Recuerdo el barco que nos trajo a Algeciras y el entierro en San Fernando. De todas formas  suelen confundirse los recuerdos con lo que te cuentan o, posteriormente, lees en los periódicos.
P.-¿En qué fecha abandona tu familia  Marruecos y  en qué lugar de España  os instalasteis?
R.- Apenas muere mi padre abandonamos Tetuán y nos trasladamos a Cádiz. Recuerdo un largo luto y mi madre, desconsolada, no paraba de recibir constantes visitas de españoles, marroquíes y hebreos.
P.- Ya de jovencita –no sé de dónde te vino la vena flamenca- hiciste tus pinitos como bailaora ¿por qué y cuándo abandonaste esta vocación?
R.- A mí siempre me gustó el flamenco. Creo  que inconscientemente era un cordón  umbilical con mi padre, que ya con 2 años me compró un traje rojo y  casi das las noches me ponía El Amor Brujo, de Falla y me hacía bailar. Y ya en la Facultad de Derecho formamos un grupo de baile, con el que estuvimos unos años viajando, bailando y soñando…Maravillosos recuerdos.
P.- ¿Cómo y cuándo conociste a Paco de Lucía, fue amor a primera vista?
R.- A Paco le conocí en unos estudios donde yo ensayaba con mi profesora Regla Ortega. Enseguida se creó una impresionante afinidad mental. Éramos los mejores amigos y cómplices. Luego derivó en  otro sentimiento, consistente por tener la premisa de la complicidad bien consolidada. Éramos dos atípicos, cada cual en su mundo… niña atípica, joven atípica, y Paco era un joven con una impresionante fuerza interior.
P.- Tú eras consciente de que tu relación con Paco no iba a tener el visto bueno de tu madre y, haciendo caso omiso a sus consejos, os casasteis en Ámsterdam. ¿Te has arrepentido alguna vez de no haberle hecho caso a tu madre?
R.- Nunca me he arrepentido de que Paco estuviera en mi vida. Como amigo, marido y padre. Nunca se acabó la complicidad, incluso después de nuestra separación. Las situaciones legales no son lo más importante, y después de convivir 28 años es lógico que ciertas sinergias te encadenen sutilmente.
P.- Uno de mis muchos destinos en el Banco de Bilbao fue Algeciras, y allí conocí a Paco de Lucía cuando tendría unos 19 años. En alguna que otra juerguecita flamenca tuve el placer de disfrutar de su incomparable arte, pues ya a tan temprana edad era genial. Tímido,  desprendido y buena persona, aunque como todo genio, indomable y algo imprevisible. Imagino que la convivencia con Paco no tendría que haberte sido nada  fácil…
R.-Las convivencias siempre son difíciles… con amigos, parientes… Paco no era complicado en su trato, aunque se sumía en grandes situaciones de ansiedad,  debido muchas veces, la necesidad que él sentía de crear permanentemente, el  acelerado ritmo de vida por sus constantes viajes,  giras… Siempre buscaba la paz interior y el mar era su mejor aliado.
P.- Tengo que felicitarte muy efusivamente por el premio Goya concedido este año  a la Mejor Película Documental:” Paco de Lucía – La búsqueda”,  basada en la vida artística del genial músico y dirigida por vuestro  hijo Curro. Tienes motivos para estar muy orgullosa de ambos…
R.- Curro ha hecho una gran labor de investigación, una difícil labor dadas las circunstancias.  Y sí que me siento verdaderamente orgullosa. Paco y yo somos los productores, pero es Curro el artífice de esta aventura.
P.- Sé que recientemente habéis hecho la presentación del documental de Paco de Lucía en Miami, U.S.A. Supongo que sería un éxito ¿qué puedes decirnos sobre el particular?
R.- La película está teniendo una muy buena acogida tanto en España como en el extranjero, a cuyo éxito también contribuye  la figura universal de Paco.
P.- De los innumerables e importantes premios, tanto nacionales como internacionales, que obtuvo Paco de Lucía destacaría,  sin dudarlo,
 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, que le fue concedido en  el año 2004 ¿Es cierto que desde entonces mantenía unas excelentes relaciones con el Príncipe Felipe, hoy Rey de España?
R.- No, él no tenía relación con el rey.” El Príncipe de Asturias” sí que le hizo mucha ilusión, pero no era persona que viviera pendiente de premios. Era tímido y sufría con los actos glamurosos .Don Felipe estuvo muy cariñoso con nosotros en su fallecimiento.

P.- ¿Crees que Paco llegó a sentirse tan importante como lo  era en realidad,  que se le consideraba, en su género, uno de los mejores de la historia?
R.- Paco sí se consideraba  el número uno, era difícil no saberlo, pero no le creció la nariz ni se le agrandaron las orejas… siguió siendo como era. Muchas veces echaba de menos una mayor competencia que le hubiera obligado a un mayor esfuerzo. Él siempre quería más.
P.- La  línea 9 del metro de Madrid va  a inaugurar, precisamente cerca de tu casa, una nueva estación con el nombre de Paco de Lucía ¿Has tenido tú algo que ver con este tema  o ha sido iniciativa de la CAM?
R.- Creo que ha sido exclusivamente una iniciativa administrativa dada la relevancia del personaje y, entiendo, que  en la elección de la zona habrá influido el que   vivió  los 20 años que estuvimos casados  en Mirasierra.
Paco Sánchez –Paco de Lucía- un hombre de humilde cuna, que con su arte –mezcla de Arte y Magia- llegó a convertirse  en una relevante estrella universal de la música, admirado en el mundo entero, falleció  de un infarto  en Méjico   el 27 de febrero de 2014 cuando sólo contaba 66 años de edad.   Descanse en paz.
Julio Liberto Corrales



Mi amigo Mochito


                                               MI AMIGO MOCHITO
Nos trasladamos al siglo pasado,   a finales de la década de los cincuenta.  Y nos encontramos    en Tetuán, capital del  Protectorado Español de Marruecos, donde nacimos decenas de miles de españoles.  Allí, muy cerca de donde yo vivía - la judería- tenía una lujosa casa D. Jacob, dueño de un próspero almacén de ultramarinos. Era uno de los muchos  sefarditas  cuyos ascendientes fueron expulsados  -otros fuyeron- de  su amada Sefarad  y pozzaron sus moradas   una vez que otra  (se establecieron por lo general) en la Zona Norte de Marruecos. Ellos, al igual que el resto de la colonia hebrea –mayoritariamente sefardita-   hablaban  haketía, un dialecto  hispano-judeo que tomaba emprestadas palabras de la cultura del alderredor  y que seguían las reglas gramaticales del castellano.
Jacob y Raquel tenían dos hijos, Ester, que era la primogénita, y Moisés, al que en casa  llamaban Mois. Todos ellos, los cuatro,  eran gordos, no sé si por una simple  cuestión  genética o quizás  porque comían demasiado. De esto último  -de que comían demasiado-  prometo que es cierto.
En el barrio judío eran conocidos  como  “la familia de los gordos”; sin embargo yo,   que entonces era un niño igual que Mois,  por respeto o, tal vez,  en agradecimiento  por lo bien que se portaban connmigo, me refería a ellos llamándoles “gorditos”  que a mí, entonces,  me parecía  más bien un apelativo cariñoso. Al menos,  yo,  con esa intención lo decía.
Allí  teníamos una pandilla, todos  españoles, que era  una especie de sociedad limitada, yo diría que limitadísima y no  sólo por  sus  escasos miembros, sino por sus escasos  -yo diría que escasísimos- recursos económicos, y   cuyo objeto social era única y exclusivamente hacer chiquilladas que, a veces, no eran tales por lo atrevidas y disparatadas.   Yo era algo así como el  consejero-delegado de la compañía  y, obviamente, el que más diabluras tenía  que cometer  ---y cometía-  para “dar ejemplo” y  divertimiento propio y  del resto de los “socios”.  Moisés, que era mi amigo y al que yo llamaba Mochito, me insinuó  un día que le gustaría pertenecer a nuestra  pandilla.  Por supuesto que no daba el perfil. En primer lugar era un niño bueno y  todos nosotros éramos unos niños “malos”, de lo que además presumíamos ¿Qué pintaría Mochito  en este grupo tan ávido de las más disparatadas travesuras? Me  insistió tanto que me vi obligado a someter al “consejo de administración” su ingreso en la pandilla. Me  costó trabajo convencer al resto de los miembros y tuve que hacer valer mis galones  para que el grupo lo admitiera  como uno más. Y aun así  tuve que apoyarme en   las ventajas  económicas que  les dije podría aportar al grupo.    Él no participaba en las barrabasadas, pero disfrutaba con ellas. Además, como andaba sobrado de  inteligencia,  sugería ideas y aportaba valor a la sociedad. Y algo más procedente del almacén de ultramarinos de su padre. Anda  que no  presumía   él y lo  importante  que se sentía  cuando aparecía con un paquete de galletas y nos la repartía.
Mochito era más bien bajito  y,  como ya he dicho,   gordito; bueno seamos serio,  en realidad y   ahora que no nos oye ni creo que vaya a leer esto,   os diré que no era gordito,   era gordo,  muy gordo,  casi  redondo, de cabeza redonda,  cara roja y redonda, sus ojos grandes  y  también  redondos. Redondas sus pequeñas orejas, De risa fácil y escandalosa, cuando reía su pequeña  redondita boca se  hacía grande y  seguía siendo redonda cuando  enseñaba sus pequeños  dientes al reír;  y ¡no os lo vais a creer, también  parecían redondos!
Redondo. Todo se me antojaba redondo…
Pero, hombre, si hasta el almacén de Don  Jacob  era (un negocio)  redondo.
  Mochito,  eso sí, era  todo  un pedazo de pan, tan bueno como esas tortas de trigo  morunas, redondas, claro.  Y aunque me  cueste  reconocerlo y más aún decirlo,  no era, como  ya habréis  deducido,  ningún adonis  sino más bien todo  lo contrario: feo, gordo, desgarbado  y, por si fuera poco,  encima   tímido. Parecía   uno de esos modernos  peluches  tan feos  y que tanto gustan  - no sé por qué-   a los más   pequeños.  Ahora,  inteligente y listo era un rato largo. Nadie se explicaba cómo podría ser él  tan feo y  tener una  hermana tan guapa.  Ester era una belleza endiamantada.  
En no pocas ocasiones, Mochito, haciendo gala de su listeza,  le tomaba el pelo a alguno de los “socios” y  éstos ni se enteraban. A mí me hacían gracias sus  bromas  y,  cuando se percataba que lo miraba de reojo  sonriendo, me devolvía la  sonrisa  socarronamente tratando de ocultar su redonda carita    cual  manzana royal gala,  sin disimular su  lógica satisfacción por el éxito de su “atrevida”  burleta.  En la intimidad  me confesaba  que ésas eran las travesuras con las que él disfrutaba y se sentía  realizado cuando las   llevaba a cabo.  A mí me divertían.
Alguna que otra tarde la   pasaba yo  con Mochito jugando   en el patio trasero de su casa.  A veces subíamos a  una habitación que había en lo alto de la vivienda, una especie de trastero  que en jaquetía   ellos llamaban azzoria.   Su padre  no quería que jugásemos allí y, no sé por qué, montaba en cólera  cuando  nos veía dentro.  En la  tarde de un jueves, que no  teníamos   colegio, estábamos   enredando  en  la dicha  azzoría  cuando,  de repente y a una hora inesperada,   regresó  a casa Don Jacob.  Oímos   ese ruido tan característico  que hacen los grandes portalones de casa   antigua al abrirse.    “Ahí está mi padre, guo por míse haga”, dijo Mochito con cara de espanto. Y no quiero ser pesado, pero lo tengo que decir,  cuando se asustaba la cara se le  hacía más redonda aún. Lo reconoció nada más sentir los pasos lentos y pesados de su progenitor.  Sus pisadas,   perezosas  - y no porque   él lo fuera- eran inconfundibles.    Yo salí veloz y en dos segundos ya estaba  en  nuestro espacio  de juego  habitual,    el patio  de la casa.  Mochito, con la rapidez máxima a la que podía aspirar, y que le permitieran  su  balumbo cuerpo  y sus cortas patitas,  me siguió, llegó   hasta allí  jadeando,  se  sentó   a mi lado  y me dijo: ansina kedemos.  Entonces  escuchamos  la sonora    voz de D. Jacob que,    con  armoniosa  y musical  eufonía  sefardita,  preguntaba “¿Dónde está mi princesita?”. “Aquí estoy papa”, respondió su hija  Ester, saliendo de su habitación.  Prosiguió el padre “¿Dónde esta mi principito?”. Mi amigo  salió  raudo del patio  y,  abrazando a su padre, le  respondió  “Aquí estoy papá”. Y volvió a inquirir D. Jacob “¿Y dónde está mi reina?”. Al instante  apareció la madre dirigiéndose a  su marido, andando con cierta dificultad y  balanceando su  obeso cuerpo para llevar mejor sus pesados kilos,    y  con una amplia sonrisa y con  los brazos extendidos en señal de bienvenida, que hasta ellos parecían sonreír,   le  respondía   cariñosamente y con igual eufónica voz: “Aquí, estoy mi rey, aquí estoy”.
Abrazados ambos hasta donde sus brazos alcanzaban   a   rodear sus respectivos voluminosos cuerpos, platicaron de esta guisa y con la musicalidad propia de la jaketía:
J.- Se te aparezca lo bueno, mi reina.
R.- Tu boca en los cielos, mi rey.
J.- Que el Dio nos dé el bien y onde ponerlo también.
R.-Con bien estés mi güeno
I.- Ansina kedes tú…
La casa de Don Jacob era una especie de mansión, en la que parte de la misma parecía una reproducción exacta de una noble morada del medievo.  Y los vocablos  y expresiones  reales, cual  si pretendieran revivir   esa época,   como   una constante en sus vidas,   aparecían  reiteradamente  por doquier. Podría decir, sin faltar a la verdad,  que  dichos términos  -para ellos- estaban  a la orden del día y formaban parte de su vocabulario habitual. Si hasta la asistenta  - una guapa  jovencita rifeña-  se llamaba Malika, que en árabe significa reina.    

Julio Liberto Corrales




Recuerdos de Tetuán


UN  PASEO A TRAVES DE LA HISTORIA DE LA MEDINA KADIMA DE TETUAN

Un reducido grupo  de solo siete pamig@s  --todos nacidos en Tetuán-- que estábamos  deseosos  en conocer la historia de la Medina   in situ,  nos reunimos en la Plaza del  Feddán,  la que  en nuestro tiempo  conocíamos como  Plaza  de España. Allí habíamos quedado con alguien que conoce palmo a palmo la Medina Kadima (la Ciudad Vieja) y que parece haber vivido toda su historia desde que Sidi al Mandri la refundara. Lamentablemente tengo que omitir su nombre porque me  pidió    -casi me lo exigió- permanecer en el anonimato. Él será nuestro impagable guía de lujo.
 Entramos por  Bab Ruah (Puerta de los Vientos) que da directamente a la  muy comercial y conocidísima   calle de Terrafín,  y nos dice: Como veis aquí no  hay puerta alguna, sino un  simple arco, cuya fisonomía actual  data de 1920 y   se debe  al arquitecto municipal de Tetuán, José Gutiérrez Lescura. Los tetuaníes le llaman  puerta, pero no es tal, sin embargo sí es la entrada más popular a La  Medina. Ésta  tiene una extensión de unas cincuenta hectáreas (500.000  m2)  y está rodeada de una muralla de cinco kilómetros de longitud y una atura que varía entre los cinco y siete metros, en la que existen siete puertas, todas ellas centenarias.  Cuando España quiso edificar el Ensanche se vio obligada a derribar un  lienzo de la  muralla, la que discurría entre la puerta que conocíamos como “Puerta de Tánger” (construida hacia 1590) --su nombre real  es Bab Tut (Puerta de la Morera)--, y Bab Remuz (Puerta de La Luneta, construida hacia 1502).  Bajo el Edificio de La Unión y el Fénix ha quedado un vestigio de la muralla como testimonio  de que  hasta allí llegaba la Medina Kadima.
Al término  de la calle Terrafín hay una bifurcación. La calle de la derecha  baja hasta Bab el Oqla, --la que nosotros conocemos como Puerta de la Reina--  a la que se llega a través de la Calle Postas (o Bostas), llamada así porque en 1911 se había instalado  allí inicialmente  el  correo español.  Por la izquierda accedimos a la  bulliciosa plazuela de la antigua pescadería (El Hut al Kadim), donde encontramos a las clásicas  vendedoras  “yibiliat” (mujeres de la montaña)   ataviadas  con el  típico sombrero rifeño   adornado con   pompones de vivos colores  y  su  mandil  a rayas rojas y blancas, que es igual   que los que ponen a la venta. También otros diversos vendedores exponen  allí su mercancía en pequeños  tenderetes.  Mientras unas y otros vociferan  sus productos,  un puñado de gatos perezosos  --parecía  una multitud--   aprovechan  holgazanes el escaso sol del día y nos  miran sin interés alguno, como  con desprecio o desgana; y en uno de los tenderetes, un turista regatea  el precio de algo que,  tal vez,  no pretende comprar, pero que el vendedor apasionadamente insiste en  que lo compre.
 En la parte Este de la plazuela  Hut al Kadim aún se conserva la muralla  de la “afrag” (ciudadela),  que construyeron     dos sultanes benimerines   (o  merinies), cuyas obras se iniciaron  en 1286  por el sultán Abu Yusuf Yaqub y finalizadas  en 1308  por su nieto, el también sultán, Abu Thalib Amir.  En 1400,  el Rey de Castilla, Enrique III, en represalia por  los continuos ataques a sus barcos por   corsarios  y piratas  benimerines,  que habían hecho de la ciudadela  su refugio, destruye  parte de ésta y,  en 1437,   según León el Africano, los portugueses, que no cesaban de recibir ataques sobre  Ceuta,  terminaron  arrasándola. Sus habitantes huyeron y el pueblo quedó prácticamente deshabitado.
Cuando en  1485, Sidi  Abul  Hassán Alí Al Mandri , al que apodaban Al Garnati, (el  Granadino),  alcalde del pueblo nazarí  de Piñar y Jefe militar del Reino de Granada  es  derrotado por los Reyes Católicos ,  se marcha  exiliado a  Marruecos y elige la zona de Tetuán,  que resulta de su agrado, aunque   el lugar está reducido a escombros. Le acompaña en su exilio  parte de su hueste y su  caballería. Obtiene del sultán  de Fez, el benemerín Muhammad Saij Al Watasi,  el correspondiente permiso para reconstruir el blad.Y  a espalda de la  misma ciudadela construyó  Sidi  Mandri su barrio, con viviendas tipo palacete andalusí, su mezquita, su hammán y su horno público,  y fue nombrado Gobernador. Permitió que los judíos que le acompañaron en su exilio construyeran su propio barrio (el Mel-lah), aunque a un kilómetro de distancia de la mezquita. A lo largo de los siglos el barrio fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy la Medina que, como todos sabéis es Patrimonio de la Humanidad. El ilustre historiador marroquí Dawd mantiene que  la ciudad de Tetuán es de origen granadino.
Esta  calle  discurre hacia el Zoco el Foqui  y se llama Al Kasdarin (hojalateros, fontaneros)  porque en otros tiempos estuvieron   allí instalados. A la izquierda  vemos  el muro del jardín del palacio real y   a la derecha está el arco de entrada a la Guersa Kebira (la huerta grande), y a la izquierda  encontramos  el Museo Islámico, que  en el siglo XVIII fue  la  famosa  madrasa Luqach. Cerca   del museo, después de pasar bajo el arco “de los buñoleros” se accede a la Plaza Ancha (Wasah)  -- la verdad es que no tiene nada de ancha—.  Allí encontramos un centenario cafetín  en el que   Pedro Antonio de Alarcón  fundó  el primer casino español, aunque poco después se trasladó a la calle Mechuar.  En   esta plaza nace la calle Mtámar (de las mazmorras), en cuyo pavimento eran visibles hasta no hace mucho las tres trampillas por las que todas las mañanas  introducían una escalera de mano que utilizaban  para  sacar  a los cristianos cautivos –españoles y portugueses en su mayoría—para que realizaran diferentes trabajos, y por la noche eran devueltos a las mazmorras por el mismo procedimiento.
Volvemos a la  calle Al Kasdarin,  y  a la derecha del arco de entrada a la Guersa Kebira) la calle cambia de nombre y recibe el de Mokadem, por ella  vamos  directamente al Zoco El Foqui, donde se encuentra la mezquita de Sidi Baraka y, enfrente, separada sólo por una  callejuela que asciende hacia el monte Dersa, se halla la zaugüía de Zoco el Foqui, que es muy venerada por los tetuaníes. Tomamos el camino  de la derecha que nos lleva a Bab Maqbar  (puerta del cementerio) y también se accede a la puerta trasera  de la mezquita de Sidi Baraka. El letrero de cerámica  que veis en esta  puerta del cementerio dice que el Bab Mqabar es la puerta más antigua de la Medina,  y no es cierto,  ya que fue construida hacia 1550, mientras que las puertas Bab Remuz y  Bab el Oqla,   ambas,   se construyeron en 1502, aunque esta última fue remodelada  en 1808 cuando visitó la ciudad el sultán Mulay Suleimán.
El comentado   letrero,  como algunos que ya hemos visto y otros que veremos más adelante, todos ellos  construidos en cerámica,  están colocados en lugares emblemáticos   y en  los que podemos leer en árabe, español e inglés una breve reseña sobre el edificio o lugar en cuestión. Esta labor la llevó a cabo el Municipio de Tetuán y el proyecto  fue financiado por la Junta de Andalucía, la cual no se preocupó de verificar los textos y por ello hay  algunos errores históricos e idiomáticos, que debieron corregirse al inicio.
A la derecha de Bab Mqabar se abre una de las dos entradas a la Tenería, que aunque fue remodelada hace unos dos o tres años, conserva su original fisonomía de hace  siglos.  A  la izquierda tenemos la preciosa entrada a la zaugüia Harraquía o de los Darkauas,  conocida como “Zaugüia Real”, que goza  de gran prestigio en Tetuán porque en ella fue enterrado en 1923 el primer Jalifa del Protectorado, Muley el Mehdi, primo hermano de Mulay Yusssef, Sultán de Marruecos. Calle adelante, en dirección Oeste,  se desemboca en Guersa Kebira. Al fondo aparece el Palacio Real, donde aún podemos ver la cúpula de la iglesia de los franciscanos,  que fue construida en tiempos de  O´Donnell, que había comprado aquellos terrenos para establecer allí el Consulado de España.
Fuera  de Bab Mqabar y antes de penetrar en el cementerio, si miramos hacia el  Norte, podemos ver un gran edificio  de varias plantas con un letrero en árabe de gran tamaño en sus dos fachadas,  que data  de 1935,  y que en árabe dice: Instituto Libre de Enseñanza,  en cuyas aulas se formaron muchos marroquíes. Hoy es escuela estatal donde se imparte enseñanza primaria a los niños del barrio. La idea de crear  un instituto libre  en Marruecos nació de una conversación que en visita a Tetuán del entonces ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Fernando de los Ríos (por cierto,   acompañado de su secretario, Federico García Lorca) mantuvo con el líder del nacionalismo marroquí, Abdejalek Torres,  sobre el nuevo concepto de la enseñanza libre. Salió  tan favorablemente impresionado que  decidió fundar en Tetuán este Instituto.                                                            (Continuará)
Julio Liberto Corrales